Desde Palacio Nacional, la presidenta detalló que la ofrenda de Día de Muertos de este año reúne voces de comunidades de Guerrero
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo detalló desde Palacio Nacional que la ofrenda de Día de Muertos es un espacio de amor, memoria y tradición a través de fotografías, aromas, anécdotas y platillos favoritos.
Sheinbaum destacó que las y los mexicanos honran la memoria de sus ancestros, celebran la herencia de los pueblos originarios y reconocen la grandeza cultural que nos da identidad. En redes sociales, mencionó que preservar nuestras tradiciones es reconocer de dónde venimos, sentir orgullo de lo que somos y construir, desde nuestras raíces, la visión del presente y del futuro.
La presidenta explicó que la flor de cempasúchil es originaria de México y su nombre proviene del náhuatl y significa 20 flores. Para los mexicas, dijo, representaba el sol. Añadió que «hasta nuestros días colocamos caminos de cempasúchil en nuestras ofrendas, pues según la tradición, su color y su aroma guían a nuestros seres queridos de regreso a casa».
Voces de Guerrero en la ofrenda de Día de Muertos
Este año, la ofrenda de Día de Muertos en Palacio Nacional reúne diversas voces de las comunidades de Guerrero: náhuatl, tu’un savi (mixteco), mè’phàà (tlapaneco) y ñomndaa (amuzgo), junto con la afromexicana de la Costa Chica.
El altar incluye cestería de palma, jícaras, bules de calabaza, máscaras, piezas de barro y textiles que representan la herencia de los pueblos originarios. La realización del altar estuvo a cargo de la Secretaría de Cultura y del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI).